
Busco conseguir que el espectador se abstraiga del lugar y experimente emociones entre lo real y lo onírico.
Inconformista y luchadora, la fotografía me permite jugar con la realidad a mi antojo y alejarme de un mundo que no me convence y no me representa. De esta forma, construyo un universo propio en el que los pequeños detalles, los colores y los espacios hablan de otras realidades y ponen de manifiesto mi mundo interior.
Una sensación que intento transmiti r a todas aquellas personas que observen mi obra, dándole una nueva vida, creando nuevos universos, que sólo pertenecen al espectador.
El otro que lleva mi nombre ha comenzado a desconocerme. Se despierta donde yo me duermo, me duplica la persuasión de estar ausente, ocupa mi lugar como si el otro fuera yo, me copia en las vidrieras que no amo, me agudiza las cuencas desistidas, descoloca los signos que nos unen y visita sin mí las otras versiones de la noche.
Imitando su ejemplo, ahora empiezo yo a desconocerme. Tal vez no exista otra manera de comenzar a conocernos.
sitarás reaccionar. A veces, si no te estrujan no eres capaz de sentir. Y quien dice apretar, dice asfixiar (aquí la fuerza se la controla cada uno). Porque, casi siempre, para pasar de un lado emocional a otro hace falta que te abofeteen (o hacerlo tú mismo). O caerte de la cama. O algo. Y, luego… ya está, ya pasó (para bien, o para mal).
Hay momentos en los que nos falt
ser hasta bellos. Si son fugaces. Recuperar el aliento solamente depende de uno mismo.
El agua es pura.
El agua es oxígeno.
El agua sobrevive a cualquier forma de vida.
El agua cubre el 71% de la superficie de la Tierra.
El cuerpo del ser humano se compone mayoritariamente de agua.
Las madres dan a luz en el agua.
El agua es líquido, el agua es hielo ... el agua es dolor.
Sumergirse, cubrir, bucear, flotar, caer, gritar, saltar, girar, y soñar.
El agua alivia las lágrimas, mientras que trae alegría.
El agua es placer, deleite, emoción ...
bendita agua.
Los niños ríen ruidosamente, saltan y tiran agua alrededor.
El vaivén del agua, salpicaduras ...
Exploración, identificación, sentimiento, descubrimiento, revelación, conocimiento...
no existe nada que iguale el impacto del agua en nosotros, el agua nos da la vida.
Somos agua

Sin un objetivo
salí de esta ciudad
Me escapé de la nieve
Ya no estoy abajo
Las ruedas comienzan a girar
Viajo con mis ojos,
con mis pensamientos,
con mi cámara,
Mis preocupaciones se han ido
y tengo mucho que aprender
sobre el camino
Miro a mi alrededor
Sé que estoy obligada
a viajar hasta el final,
No se puede medir la distancia...
quién sabe cuándo termina.

Este reportaje se realizó con la intención de sumergirse en la vida de cuatro personas ciegas, de entender su realidad y su entorno, sus aficiones y rutinas. Al mismo tiempo sugerir a través del tratamiento de color el optimismo y la energía con la que esas personas afrontan su vida, personas entusiastas y valientes que afrontan el reto de vivir con esa carencia no como una ausencia sino como un aprendizaje.

Una tarde descubres que los objetos que te acompañan a diario esconden pequeños universos, pierden la función para la que fueron designados y se convierten en paisajes que sugieren otras realidades.
Demasiadas veces nos dijeron que solo había una manera de percibir las cosas, los cuentos y las historias de ficción no son terreno exclusivo de los niños, también los adultos necesitamos soñar y volver a mirar a nuestro alrededor con ingenuidad.

Partiendo de parámetros personales uno puede hacerse suyo un edifico, mirándolos de frente y reinventando sus volúmenes, rediseñando su arquitectura y haciendo suya una ciudad quizás demasiado terrenal. Acercando la arquitectura al cielo.
La libertad de crear espacios propios en mi ciudad es la idea que me mueve a fotografiarlos, trascendiendo así al edificio en sí mismo, ya que no importa el lugar, el edificio sólo es la excusa para jugar. Plantear una ficción que rompa con la lógica del espacio, aportar algo de aire a una ciudad que respira cansada de edificios que compiten en majestuosidad.
